Dajabón frente a un cambio clave el puerto seco que podría marcar su futuro
Más de 30 mil comerciantes haitianos cruzan a Dajabón semanalmente, impulsando la economía local y generando nuevos retos

En la frontera norte del país, donde cada semana miles de sueños cruzan junto a sacos de mercancía, la realidad de Dajabón se debate entre el crecimiento acelerado y el desorden que amenaza con ahogar su propio desarrollo.
Este punto neurálgico del comercio binacional, que conecta con la comunidad haitiana de Juana Méndez, se ha convertido en el principal pulmón económico de la zona fronteriza. Más de 30 mil comerciantes haitianos cruzan regularmente los días domingo, lunes, jueves y viernes, dinamizando una economía que no deja de expandirse.
Pero detrás de ese dinamismo se esconde una escena menos alentadora: calles saturadas, cúmulos de basura y un desorden comercial que cada día impacta a quienes llegan con la esperanza de vender o comprar.
El crecimiento ha sido innegable. Desde la instalación de la zona franca CODEVI, la provincia ha experimentado una transformación acelerada. Lo que antes eran viviendas modestas con alquileres entre tres mil y cinco mil pesos, hoy se ha convertido en un negocio lucrativo, con incrementos de hasta un 150%, beneficiando a propietarios, pero encareciendo la vida para muchos.
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Desafíos del crecimiento urbano en Dajabón
Sin embargo, no todos parecen dispuestos a aceptar esta nueva realidad. Mientras el comercio florece, también crece la resistencia a reconocer que el modelo actual ha quedado pequeño para una ciudad que avanza a pasos agigantados.
Desafíos del crecimiento urbano
El desorden vehicular, los largos tapones y la falta de planificación urbana se han convertido en parte del día a día, afectando tanto a comerciantes como a residentes. En medio de este panorama, surge una propuesta que promete cambiar el rumbo: la instalación de un puerto seco.
El futuro económico y social de Dajabón
Este proyecto, que busca organizar el flujo comercial y reducir el caos en el centro de la ciudad, es visto por muchos como una necesidad urgente. Sin embargo, también enfrenta el rechazo de sectores que, por desconocimiento o temor al cambio, se resisten a su implementación.
El futuro de Dajabón
La realidad es clara: Dajabón ya no es el mismo de hace una década. Es una ciudad en expansión, con un potencial económico enorme, pero que necesita orden para no colapsar bajo el peso de su propio crecimiento.
En la frontera, donde convergen culturas, economías y esperanzas, el desafío no es detener el progreso, sino aprender a organizarlo. Porque en medio del caos, también late la promesa de una provincia que podría convertirse en uno de los motores económicos más importantes del país en los próximos diez años.

Javier Genao