VIDEO | "Auxilio, me voy a ahogar": la noche en que un bombero desafió la muerte y salvó a una pareja
Roberto Sánchez, padre de 5 hijos, rescató a María Peralta Ortiz y su esposo Miguel Montaño de las aguas del arroyo Lebrón en Los Alcarrizos
En la oscuridad de la madrugada, cuando el ruido del agua se impone sobre cualquier voz y el miedo paraliza hasta al más fuerte, María Peralta Ortiz y su esposo Miguel Montaño pensaron que su historia había llegado al final. La corriente del arroyo Lebrón, en Los Alcarrizos, no daba tregua. La lluvia había convertido su hogar en una trampa mortal.
El agua subió sin aviso. En cuestión de minutos, lo que era refugio se transformó en peligro. Desesperados, intentaron salir. Un vecino lanzó una soga como último recurso, pero el destino parecía jugar en su contra: la cuerda se rompió justo cuando estaban a punto de alcanzar la seguridad… entonces, la corriente los separó.
En medio de la oscuridad, cada uno luchaba por su vida. Miguel logró sujetarse de unas ramas, mientras María, apenas podía resistir. Lo único que los mantenía conectados era la voz: él la llamaba constantemente, negándose a perderla en la noche.
“Auxilio, me voy a ahogar”, se escuchó entre el ruido del agua. Ese grito fue el punto de partida para una operación de rescate que marcaría la diferencia entre la vida y la muerte.
José Roberto Sánchez, mayor del Cuerpo de Bomberos de Los Alcarrizos, llegó tras recibir la alerta del sistema de emergencias 9-1-1. Al evaluar la escena, entendió de inmediato la gravedad. No había tiempo para dudar, tomó cuerdas y, con la precisión de quien conoce el riesgo, improvisó una “silla suiza” para descender hasta donde estaban las víctimas.
La corriente era fuerte, la visibilidad casi nula y el terreno inestable, pero la preparación y la experiencia guiaron cada movimiento. María ya estaba al límite. “No tengo fuerzas”, alcanzó a decir. En ese instante, la intervención fue decisiva: una maniobra precisa evitó que se hundiera y permitió asegurarla para su extracción.
Mientras tanto, Miguel esperaba su turno, aferrado a la esperanza de ver a su esposa con vida, aunque asegura que tiene habilidades para nadar, pero no quería separarse de su esposa a la que llamaba constantemente para no perder la comunicación, darle ánimo mientras se aferraban a Dios, su única esperanza cuenta María.
El rescate no fue sencillo. La operación implicó coordinación, tensión y segundos que parecían eternos. Finalmente, ambos fueron sacados con vida.
El encuentro inesperado
Ayer, Diario Libre logró llegar a la casa de la pareja rescatada, pero no estaba. La vivienda con lodos y muestra del nivel del agua y ajustes dañados mostraba el horror dejado por el arroyo Lebrón la madrugada del pasado miércoles.
Cuando el equipo se marchaba llegó doña María Peralta Ortiz y al alcanzar a ver al bombero rescatista que andaba con Diario Libre comenzó a llorar y solo atinaba a decir: "Muchas gracias mi hijo, nos salvaste la vida".
Mientras el joven bombero, de 37 años, también lloraba desconsoladamente. Se unieron en un apretado abrazo mojado de lágrimas, mientras a algunos presentes se les aguaron los ojos.
Tanto la pareja como comunitarios que fueron testigos del rescate, cuentan que el sargento mayor Soriano Luciano Contreras se lanzó al arroyo sin estar preparado, y también tuvo que ser ayudado por la brigada de los bomberos que dirigía el mayor José Roberto Sánchez.
Hoy, aún con el cuerpo adolorido, con laceraciones en varias partes del cuerpo, con fiebre y otros males, María no duda en señalar a quien considera su salvador. “Fue él quien me rescató”, afirma con firmeza.
Miguel coincide. Para ambos, no hay confusión: en medio del caos, hubo una mano que llegó en el momento exacto, al que consideran “un ángel enviado por Dios”.
Ese es José Roberto Sánchez, mayor del Cuerpo de Bomberos de Los Alcarrizos, padre de cinco hijos, dos de los cuales viven con su abuela porque la estrecha casa donde vive alquilado no permite unir a su familia ni puede darle de comer a todos con los 14,000 pesos mensuales que recibe de sueldo por ser bombero.
Otros rescates
El barrio Brisas del Lebrón fue un lugar de otros héroes, pues varios jóvenes se lanzaban a las aguas a rescatar personas atrapadas en los techos. Hubo al menos 20 rescates de niños en poncheras, incluida una pequeña de ocho meses, cuenta Carmen Alcántara, presidenta de la junta de vecinos del sector.
Ella fue la líder porque además de comunitaria es brigadista de la Defensa Civil. Fue de los rescatistas de la tragedia del Jet Set donde duró dos días recuperando sobrevivientes y cadáveres.
Lo ocurrido en Lebrón no es solo una historia de desastre, sino de decisiones en segundos, de preparación frente al peligro y de humanidad en su forma más pura: la solidaridad.






Adalberto de la Rosa